
Carlos Glera Castillo
Logroño, 1966
Y se enamoró de esas ideas, y llamó belleza al equilibrio entre dos partes, lo reconocible de una forma, la evidencia de la simetría. A pesar de estar de acuerdo en lo incuestionable de tal belleza, no todos estamos dotados para sacar esos atributos de la morfología que se manifiesta en el paisaje urbano. Carlos Glera es, sin duda, un cirujano de lo evidente. Sus fotos extirpan la geometría, la simetría y el equilibrio de paisajes imposibles, pareciendo que siempre estuvieron allí, perennes e impasibles. Su ojo disecciona y discrimina elementos para que, a la postre, encerrados en los cuatro lados de una foto, se manifiesten acordes, concordados y atados, sin que uno de ellos litigue por el protagonismo de sus allegados.
Dios no hizo nada recto, pero fotocaptado por Carlos, si no es recto... ¡lo parece!
Gonzo Suárez
Esta página ha sido posible gracias a la inestimable colaboración de mis compañeros de Nueva Imagen, Francis González y José Mª Baquero.